Escuchen mis palabras y entérense bien de lo que pasa.

Estas son las palabras de San Pedro dirigidas a una multitud de gente que lo rodeaba. Y lo mismo sucede hoy y muchos no se dan cuenta sobre todo entre los que están en la religión de Dios, no se dan cuenta de que hay muchos que no son creyentes que no se han enterado bien del mensaje de Cristo, ni siquiera se han enterado de que la iglesia de su pueblo abre sus puertas para recibirlos cuando ellos quieran. ¿Por qué no hacerles una invitación respetuosa a la iglesia?

Digámosle: Te invito a la iglesia, puedes ir cuando quieras.

Ellos quizás no saben que pueden ir. Así pueden enterarse que pueden ir. Y los que entran a la iglesia quizás pueden enterarse mejor, pues allí pueden oir las lecturas de la palabra. La misa está llena de lecturas y citas literales de la palabra de principio a fin.

Sin embargo, si usted es de los que está empezando a creer y no entiende esto, no se preocupe, haga sólo lo que usted pueda entender, de lo que esté convencido, o solo lo que sea capaz. No pasa nada , usted está bien.

Hay veces que no podemos vivir predicando e invitando a otros a la Iglesia, porque la vida no es una sola actividad. Hay muchas buenas cosas que se pueden hacer. A veces eso habla más alto que las invitaciones y es una mejor invitación. ¿Ha descuidado usted su atención a su familia? Aporte a su hogar, y que todo el peso no lo lleven solo los demás. Recuerde que lo más importante es el amor. El amor es el resumen de todo mandamiento de la Biblia, y si no tenemos amor, no somos nada.

 

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