Sobre la Doctrina de la Salvación (edición 2.3.1)

El nombre de Dios es misericordia, ha dicho acertadamente el Papa Francisco, como es costumbre.

Para llegar a la unidad de la fe entre cristianos no-católicos y católicos es menester que se comprendan bien algunas doctrinas medulares en las que no han llegado a un acuerdo las diferentes denominaciones,y una de ellas es esta, la doctrina de la salvación. Creo que el error está en que hemos estado siendo demasiado absolutos, y en no comprender que hay cosas que corresponden a cierto periodo de nuestra vida con ciertas características, como les expondré a mis lectores a continuación. Los protestantes y cristianos no-católicos han dicho el absoluto de que la salvación es por gracia por medio de la fe y no por obras, basados en lo escrito por San Pablo en Efesios 2:8. Yo había dicho erróneamente en ediciones anteriores que la Iglesia católica ha planteado el absoluto de que la salvación es por fe y obras, basada en Santiago 2:14, pero en realidad se trata de muchos católicos que lo afirman no de la posición doctrinal oficial de la Iglesia, que -como católica que es- acoge plenamente todas las formas de pensamiento para el diálogo, e incluso acepta la existencia del periodo de la vida cristiana llamado “la vida de la gracia” y reconoce que muchos protestantes y no católicos lo llegan a conocer (aunque no siempre con los resultados deseados por Dios). No es que haya contradicciones entre San Pablo y Santiago, sino que las contradicciones radican en la forma absoluta de interpretarlos. A continuación les propongo la solución basada en periodos de la vida:

La vida de la gracia: Basado en 2 Pedro 3:15 (texto clave encabezado de este Blog) digo que este período es el periodo de nuestra vida cuando empezamos a creer y es cuando estamos empezando y reconocemos humildemente que necesitamos mucha misericordia y gracia y paciencia de Dios, entonces la salvación de nuestra alma es por gracia por medio de la fe,y no por obras, y no necesitamos obrar para salvarnos. (Este periodo incluye también cuando nos hemos alejado de Dios y comenzamos a regresar a él).  Necesitamos buscar la paz y rechazar todo lo que no nos de paz. En este periodo necesitamos gracia para que Dios nos levante del estado pecaminoso y eso puede durar mucho tiempo, y de seguro se cometerán muchos pecados porque en muchos casos no se comprende la vida de la santidad en todas sus aristas .

La vida de la libertad y la santidad: es cuando ya llegamos a comprender por qué  no debemos pecar. En este periodo la salvación es por gracia por medio de la fe viva,o sea la fe con obras, por lo que las obras nacidas de esta fe sí  nos salvan en este periodo, y sin fe es imposible agradar a Dios. En el período inicial que es la vida de la gracia Dios no nos había levantado,pero en este periodo si nos levanta gracias a nuestra fe en su justicia, que nos hace obrar. No es una vida de angustia como muchos -que de seguro no la han experimentado- pretenden, sino una vida que -aunque atemoriza a muchos- es de libertad plena para buscar y experimentar la verdad, y para seguirla como el bien más preciado, dado que Cristo es la verdad (Juan 14:6) y el Espíritu es la verdad (1 Juan 5:6).

Aún así hay que decir que la sola fe (sin obras) que nos salva en la vida de la gracia solo nos salva gracias a que , si somos elegidos, lograremos entrar en la vida de santidad, donde habrá obras suficientes que harán que la fe inicial sea sincera y llegue a ser fe viva gracias a esas obras que solo Dios sabe que haremos y que preparó de antemano (Efesios 2.8-10). Al respecto puede ser interesante e importante visitar un artículo del blog Un Laico Cubano sobre esto haciendo clic aquí.

Aclaración importante: Puede haber transiciones de una a otra etapa, o sea retrocesos de la vida de santidad a la de la gracia, pero no son muy recomendables, aunque nadie se debe desanimar si siente que no ha avanzado todo lo que quisiera pues todo esto puede ser un proceso.

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