La vida de la gracia y cómo es  misterio gozoso el nacimiento del Hijo de Dios. La relación entre ambas cosas

 

La Iglesia verdadera surge en la vida de la gracia, la vida donde se alcanza entendimiento del amor incondicional y la misericordia de Dios, de la paciencia que está Dios dispuesto a tener con nosotros y con todos nuestros pecados, hasta que acabemos de abrir la mente y el corazón a toda su verdad, con lo cual podemos llegar a la madurez espiritual, y a ser libres y no más esclavos.

Para entrar en el tema que nos ocupa y dejar de lado las regiones aledañas, quiero decir que algunas meditaciones que Dios permitió que yo hiciera me iluminan para escribir un poco sobre este tema que tiene mucho de donde sacar ideas bellas e importantes.

Pero este particular que habla sobre la relación entre la vida de la gracia y la descripción bíblica y evangélica del nacimiento de Cristo en el portal de Belén, comienza y culmina considerando este suceso como un misterio gozoso que es revelado en la palabra de Dios.

El punto en común que yo le veo y que es maravilloso considerar es el aspecto del gozo. Nacer de nuevo es entrar en la vida de la gracia. Muchos han ido a sus iglesias y pueden no haber encontrado a Dios,pero quien lo haya encontrado no puede menos que haber nacido de nuevo, que entrar en una nueva vida, la que muchos gustamos de llamar ‘la vida de la gracia’ y que muchos podemos disfrutar con mucho gozo, y gozo aún en medio de la tristeza que pudiera traernos nuestro pecado, ese que estamos convencidos que es en realidad pecado, más allá de cualquier factor externo a nosotros.

Es para nunca olvidar el mensaje que la Rvda. Samá compartiera en la IPR de San Antonio de los Baños sobre este mismo respecto, de la importancia de mantener el gozo pese a todo. Para mí fue una clave importante de vida y un acto grandioso de la misericordia de Dios escuchar tal verdad.

Jesús nació en un lugar tan pobre como un portal y en un pesebre, y aunque no sea Navidad, es bueno recordar que pese a todo el gozo era insuperable,porque no nacía cualquier hombre,nacía Dios mismo en ese pesebre. Unos pastores fueron allí a disfrutar ese gozo que les esperaba y esa sensación de novedad que lo acompañaba. Nace Cristo y nace de nuevo el hombre, y a ambos nacimientos los acompaña un mismo gozo. Es a lo que me refiero. Sólo quien lo haya experimentado pudiera hablar de ello y así contagiar a quien escucha de ese mismo gozo.

Pudiera haber sido efímero, pero si en nuestras manos estuviera volver a sentirlo, buscaríamos lo que fuera , dejaríamos lo que fuera, incluiríamos a quien hayamos excluido… , pero no nos quedaríamos sin el gozo común a ambos nacimientos, porque es el gozo de saberse amado por Dios.

Y otro aspecto importante de este gozo es que en el nacimiento de Cristo, Dios comparte ese pleno gozo con unos sencillos pastores, gente humilde y sub-valorada. Si lo pensamos bien,los que hemos hallado a Dios hemos compartido nuestro gozo, el gozo que hallamos, con personas muy humildes,con niños,con ancianos,con jóvenes que les interesa la espiritualidad,porque son a quienes le importa mucho lo que tenemos que decir y tienen tiempo para ello. Y otra vez más es feliz la coincidencia de ambos nacimientos: comunican el gozo a la gente humilde.

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