La madre y el dolor de su hijo

Corroboro la aparición de la Virgen María a los tres niños pastores, pues al considerar como ella les indica la importancia de rezar el rosario, tuve que concluir forzosamente que tuvo que ser la verdadera María, la madre de Jesucristo, la que ellos vieron y con la cual conversaron. Es el corazón de una madre el que habló a ellos, porque les pide reflexionar o meditar en los misterios del Rosario mientras verbalmente repiten el Ave María, y entre los misterios que hay que meditar, se encuentran los misterios dolorosos, los que nos remiten a la pasión de Cristo. Como sería de impactante para María llegar a saber que a su único y propio hijo le azotarían (2do misterio doloroso), le coronarían con espinas (3er misterio doloroso), le harían cargar una pesada cruz (4to misterio doloroso) y le crucificarían y le harían morir en la cruz (5to misterio doloroso). Qué puede ser el dolor mayor de una madre que ver o saber todo esto. Una madre puede sentir más en su alma el dolor físico y las humillaciones que atraviese un hijo, que quizás su mismo hijo. Una espada atravesaría su corazón. Corazón de madre.

Es todo un misterio que se va revelando para los seres humanos: el por qué nosotros necesitaríamos meditar en los misterios dolorosos de la pasión del Cristo, y el por qué la Virgen nos lo recomienda. No puede ser otro que el corazón de una madre, recalco, en este caso el que descubre sus inquietudes por nosotros, los que seguimos a Jesús, al revelarlo a los tres niños en Cova de Iría. Y es importante para nosotros pensar en esta madre y en su corazón, considerando que ella es parte de la verdad que necesitamos traer a nuestra mente, aunque Cristo es, comparado con ella, la plenitud de la verdad. Nos toca de cerca la figura de la madre en nuestra vida, por eso ocupa un lugar importante en la meditación de la verdad que nos hará libres. Y por supuesto, mucha tela por donde cortar queda.

 

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