Reflexión interesante sobre el asunto del diezmo

Todos los textos bíblicos que se refieren al diezmo y que muchos no católicos (casi siempre protestantes) usan para defender un diezmo neotestamentario, son textos fuera de contexto.

Todos los diezmos siempre se dieron por parte de la nación del Antiguo Israel a los sacerdotes, específicamente a la tribu de Leví, quienes por lo general no tenían tierras para sembrados o ganados, ya que el Señor, Dios de Israel era su herencia.

En el caso en que Jesucristo les habla en el Evangelio de San Mateo 23:23 sobre la necesidad de diezmar, está enmarcada precisamente en el siglo I d.C. antes de la destrucción del Templo y es inequívoca la referencia al diezmo que necesitaba el sacerdocio de los levitas.

Era de la Iglesia cristiana en el Nuevo Testamento

No aparece en todo el Nuevo Testamento una referencia a un diezmo que hubiera dar a la Iglesia de Cristo, a sus líderes, o a sus sacerdotes. Sólo ofrendas cuya cantidad era dispuesta libremente por el que ofrenda, aún si fuera nula.

Mercadería “cristiana”, una realidad que debemos aceptar y no olvidar

 

En Israel también hubo falsos profetas, tal como habrá falsos maestros entre ustedes. Ellos les enseñarán con astucia herejías destructivas y hasta negarán al Señor, quien los compró. Esto provocará su propia destrucción repentina. 2 Habrá muchos que seguirán sus malas enseñanzas y su vergonzosa inmoralidad; y por culpa de estos maestros, se hablará mal del camino de la verdad. 3 Llevados por la avaricia, inventarán mentiras ingeniosas para apoderarse del dinero de ustedes; pero Dios los condenó desde hace mucho, y su destrucción no tardará en llegar.

(2 Pedro 2:3 , Nueva Traducción Viviente.)

Sin importar la denominación, esto es una realidad, sí: dentro y fuera de la Iglesia católica. Y tiene que ser así, porque la Biblia no puede dejar de cumplirse. Esto está establecido por Dios firmemente hasta el juicio final, porque es una profecía de la Escritura.

Queda de nosotros no dejarnos engañar ni entregar nuestro dinero a estos individuos. Eso nos manda Dios: ser mansos como palomas y prudentes como serpientes, pero la prudencia incluye no entregar nuestro dinero a los avaros.

Hay que tener cuidado además de las mentiras ingeniosas que inventarán para apoderarse de nuestro dinero, así que necesitamos siempre pensar por nosotros mismos en la verdad y meditar en ella para que no nos casemos solo con esas ingeniosas “verdades” que nos llegarán a los oídos a tocar a nuestras puertas, a las puertas de nuestro corazón. Tenemos que tener una identidad y opinión propias como cristianos, pues sea quien sea el hombre, tiene su propia opinión, y Dios tiene las suya, y Dios nos ha llamado a hacer la meditación de la verdad para así ponerla en nuestra mente y en nuestro corazón, y como la verdad es la opinión de Dios, así sabremos qué es lo que late en el corazón de Dios, y podrá latir en el nuestro: un solo latido. Eso nos protegerá de cualquier mentira.

 

El fin de una cultura de muerte muy arraigada en la Iglesia de Cristo se acerca

Al respecto de las celebraciones de los fieles difuntos y de Todos los santos el papa Francisco nos dice: «La conmemoración de los Fieles Difuntos [2 de noviembre] y la solemnidad de Todos los Santos están íntimamente unidas. La Iglesia goza por la intercesión de los santos que la sostienen en su misión de anunciar el Evangelio, al tiempo que comparte el llanto de quien sufre la separación de las personas queridas y agradece que Jesucristo nos haya liberado del dominio del pecado y de la muerte. Es bello pensar que la muerte del cuerpo es como un sueño del que Jesús mismo nos despertará. La Iglesia siempre ha exhortado a rezar por los fieles difuntos, ofreciendo por ellos la celebración eucarística, que es la mejor ayuda espiritual que podemos ofrecer a las almas, particularmente a las más abandonadas. El recuerdo de los difuntos, el cuidado de los sepulcros y los sufragios son el testimonio de la confiada esperanza radicada en la certeza de que la muerte no es la última palabra sobre la suerte humana, porque el hombre está destinado a una vida sin límite que tiene su raíz en Dios.»
Después de leer las sabias palabras del Santo Padre no podemos concluir otra cosa: Dios está en el maravilloso oficio de terminar con un enemigo llamado la muerte y sus ideologías asociadas, dentro de la Iglesia de Cristo, el Dios vivo que ha vencido definitivamente la muerte ya que es la Resurrección y la Vida.
Hay quienes piensan que las ideologías asociadas están excluidas. Eso es un error. Quien no cree que “la muerte no es la última palabra sobre la suerte humana” tiene que tomar además acciones que reflejen dicho pensamiento en la vida práctica y cotidiana, por supuesto. “No todos dormiremos pero todos seremos transformados”. Eso debe expresarse en la vida práctica y cotidiana, en nuestras oraciones, y en nuestra forma de ver a Dios, a la Virgen, a los santos, la santa misa, el Rosario… en fin, a todo lo relacionado con el Reino. Así podremos estar conscientes de que el Señor puede venir en cualquier momento.

Mateo 5.25,26 y algunas razones lógicas para la doctrina del purgatorio

Yo no baso mi fe en la existencia de un purgatorio en esos sagrados libros que llamamos deuterocanónicos, lo baso en las declaraciones abiertas de Cristo en el Evangelio, esas mismas que algunos consideran cerradas por alguna extraña razón. “ponte de acuedo con tu adversario…no sea que seas echado en la cárcel. De cierto te digo que NO SALDRÁS DE ALLÍ HASTA QUE PAGUES el último cuadrante.” Mateo 5.25,26, así que hay un lugar del que se puede salir, interpretación que está conforme al significado de “Evangelio” que es buena noticia, y ya que está en boca de Jesús lo mismo puede aplicar para esta vida que para la venidera (lo que comentaba de las frases abiertas).  Pero voy a explicarlo mejor:

Ya que Dios es justo y a la vez misericordioso, no puede dejar de salvar a quien no lo merece, pero no puede dejar entrar al cielo a quien no está preparado. Y conocemos la naturaleza del ser humano, débil y propensa a fallar. Dios tiene todas estas cosas en cuenta a la hora de establecer cuál es su juicio sobre el ser humano que ha partido de este mundo y ha llegado a presentarse en el Juicio. La razón puede indicar que el ser humano puede ser condenado a un purgatorio aquí en la tierra y entonces cuando esté listo, partirá de este mundo por mandato de Dios y heredará el Cielo, pero también la razón puede indicar que no podemos encasillar a Dios en sólo esta forma de actuar: Si Dios determina que cierto ser humano tiene que pasar por un purgatorio después de su partida de este mundo, hasta que esté listo para gozar del Reino de Dios, Dios es libre para eso, y no sería un error ni en base a su justicia ni en base a su misericordia, al contrario es una confirmación de lo mismo, y en especial de su misericordia, pues hay personas que no podrán entender cómo arrepentirse completamente sin pasar por ese purgatorio, porque el carácter de todos los seres humanos no es el mismo.