Los confines de la tierra lo han visto
Los confines de la tierra han visto la victoria de Nuestro Dios, dice el salmo. Y este pasado sábado también veíamos el Evangelio en que Jesús le dice a los que a veces somos como San Felipe: “El que me ha visto a mí ha visto al Padre”. Algunos somos cómo Felipe porque dudamos un poco por no haber visto con ojos físicos a Dios, y quizás olvidamos sus actuaciones en nuestra historia. Punto y aparte de que hay un padre en Jesús, los que estamos con Jesús hemos visto un Dios real que ha actuado en nuestro medio. Hemos clamado a cada una de las tres personas de la Santa Trinidad y hemos visto la respuesta de Nuestro Dios. Hemos visto cómo a pesar de los problemas que hubiésemos podido causar con nuestros pecados Dios nos ha librado como Padre que pudiendo libra a sus hijos ya que sabe que les conviene. Pecados entre los cuales constan algunos leves como pequeños maltratos a nuestros prójimos…, porque hay forma de resolver problemas sin acudir a los maltratos sean leves o duros. Bautízanos con amor, Señor. Los que estamos casados hemos visto como nuestros cónyuges han pasado por alto estas cosas, y los que tenemos cualquier tipo de relaciones humanas amistosas o de trabajo hemos igualmente observado esta condescendencia en otros o en nosotros, y demos gloria a Dios por ello, ya que la amistad sigue. Cantemos y toquemos un instrumento y hagámosle una canción al Dios de la vida, por acordarse de su misericordia para con nosotros. Y así Dios mantiene los matrimonios y familias en pie, las relaciones de trabajo y las de las amistades, mientras sean de Dios, o sea adecuadas para nosotros. Por eso siempre recemos el Padre Nuestro, diciendo “hágase tu voluntad”.
Seamos como los gentiles del libro de Hechos Capítulo XIII. Ellos se alegraron de que les tocara a ellos escuchar la palabra de Dios y los que estaban destinados a la vida eterna creyeron. Oremos por aquellos que como los judíos del pasaje, rechazaron el consejo de Dios dado por Pablo y Bernabé y se opusieron férreamente hasta el punto de mover sus influencias para expulsarnos del territorio que creen suyo, ya que mas que suyo o nuestro es del Señor, cuya victoria se ha visto hasta los confines de la tierra, y eso es un hecho que no cambiará.



