La implicación de la analogía del fruto del vientre de María

Buenos días hermanos.

Venía reflexionando hace tiempo sobre la frase del Evangelio de San Lucas, capítulo I, que reza «bendito el fruto de tu vientre» y que va dirigida a la virgen María en boca de su prima Santa Isabel -o Santa Elizabeth.

Considere cuidadosamente el texto bíblico aludido:

41 Y aconteció que cuando oyó Elisabet la salutación de María, la criatura saltó en su vientre; y Elisabet fue llena del Espíritu Santo,

42 y exclamó a gran voz, y dijo: Bendita tú entre las mujeres, y bendito el fruto de tu vientre.

43 ¿Por qué se me concede esto a mí, que la madre de mi Señor venga a mí?

(Evangelio según San Lucas I:41-43)

Quería llamar la atención a una palabra: «fruto». 

Jesucristo es ese fruto. Y lo más grandioso es que Él es ese fruto que todos quisiéramos dar.

Es muy importante recordar que Dios es quien da gracia sobre gracia y concede y permite que demos este fruto, que otros solo pueden apreciar o degustar por medio de nuestras acciones y siempre tiene un buen sabor para ellos aunque no lo reconozcan lo suficientemente. De similar modo sucede con la virgen María. A ella se le concede dar este fruto como fruto de su vientre! Y esto es cosa que no se le concedió jamás a ninguna otra mujer y qué decir de los varones. Dios le concede a ella y solo a ella que el fruto de su vientre sea Jesucristo en persona.

Los cristianos de fe católica decimos que a ella Dios le dio la gracia de ser la madre de Dios. Para quien dude que Jesucristo es Dios, bástele considerar con suficiente sinceridad lo dicho en San Juan I:1 sobre quién es el Verbo.

Y como el Verbo es Dios y ella es la madre de ese Verbo, no queda para los católicos otra conclusión que la de que María es la madre de Dios.

Me he encontrado con algunos protestantes o evangélicos modernos que contradicen esto diciendo que más bien ella no es su madre si no la que lo dio a luz solamente. Tal parece que conciben a María como una especie de vientre prestado o vientre de alquiler o algo así, parece que haciendo alusión a algo similar a ese método costoso, científico y moderno de fecundar un óvulo de otra mujer y ponerlo en el vientre de esta mujer (que sería María) y entonces a los nueve meses solo lo da a luz sin ser la madre biológica. Hasta ahí ha llegado la teología evangélica moderna de muchos no católicos. Todo con tal de negar que María es la madre genética de Jesucristo.

Cabe muy bien y muy acertadamente recordarles a ellos la analogía del fruto y su árbol. Si usted toma un fruto de cierto árbol, miente usted si dice que tal fruto no es genéticamente de ese árbol.

«Bendito el fruto de tu vientre» es la frase que viene a darnos la inequívoca moraleja: si Jesucristo es el fruto del vientre de María, ese fruto es genéticamente de un árbol que no es otro que María y su vientre. No puede admitirse que es meramente un vientre prestado ni alquilado que genéticamente es independiente a ese fruto. Dios le concedió a esta mujer ser propiamente la madre genética de Jesucristo. No queda de otra aunque no es mi intención imponer criterios. Lutero tampoco aceptó otra cosa y sin embargo veneran a Lutero.

Bendiciones.

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