Desde que Dios predestinó cada persona (con base en su presciencia, como ya he dicho en un artículo anterior – vínculo) ya realizó el juicio de cada quien por medio de su Hijo, Cristo. Eso sucedió antes de la creación misma. Dios sabe de la justicia y la injusticia antes que suceda, Dios sabe, luego predestina. Ese es el estado primario y real.
El estado intermedio temporal decisivo, por así decirlo, es la vida del ser humano, donde parece que se define todo, pero no es así. Es donde el ser humano decide, y Dios comienza a actuar en nuestro tiempo y espacio tratando de salvar a la persona por medio de Cristo, la verdad, y a la misma vez mostrando castigos contra los injustos y recompensas a los justos durante la vida, como dice la carta del apóstol Judas Tadeo, manifestando el juicio con actos.
Luego el Estado intermedio eterno, tiene lugar cuando el ser humano parte de este mundo. Puede fusionarse con el próximo estado, si se trata del fin del mundo. En este estado se manifiestan los gozos del cielo o los terrores del infierno, según lo que Dios haya predestinado en el estado primario, en espera del juicio final que es el próximo estado. En este estado permanecen más tiempo los que mueren, y puede haber una combinación purificadora de terrores y goces llamada comúnmente “purgatorio”, y que es propia de la mayoría de los casos, pero temporal que terminará en los goces del cielo antes del próximo estado (de juicio final).
Finalmente, el Estado de juicio final, en el cual se manifiesta por medio de Cristo y de los santos el juicio final al ser humano. Se hace coincidir de una manera esplendorosa lo que Dios había predestinado con lo que será resultado de un justo juicio realizado por medio de Cristo y de los santos a cada caso. Esto se le manifiesta a cada ser humano que ha vivido y que comparecerá quedando justificado o convicto ante sus propios ojos. Eso confirmará, en caso de estar en un estado intermedio eterno antes de ser juzgado en este juicio, que merece ese estado intermedio eterno por toda la eternidad, y en los casos en que estaban vivos y los sorprendió la Segunda Venida de Cristo o Parousía, sólo se manifestará el juicio en el que serán igualmente justificados o quedarán convictos, según el caso, y pasarán al estado eterno de goce o de castigo.
Todo esto lo establecen las Escrituras, interpretadas siempre en su contexto.
De modo que está establecido que los seres humanos mueran una sola vez y después de ello el Juicio. (Libro de los Hebreos)
Fijémonos que todos estos estados son de juicio y todos coinciden en el veredicto, por lo que hay un solo juicio.



