El Papa y la verdadera sucesión apóstolica

Quisiera aquí abrir un diálogo pacífico sobre este tema tan debatido.

Hay un margen para la libertad y hay un margen para la unidad cristiana, aparentemente perdida hace siglos. La Iglesia católica o de esta denominación ha insistido mucho en la idea de la sucesión apostólica, y eso ha quedado de muchas formas impreso en las conciencias de muchos cristianos de esta denominación.

La idea consiste para unos en una cosa y para otros en otra. Pero a mí particularmente me apasiona la preferencia por lo dicho por el Papa San Juan Pablo II y por el  Papa Francisco sobre el tema y concepto, y que observo que no se acaba de asimilar por parte de los laicos y fieles, en sentido general, tristemente incluso sacerdotes.

Problemas con el Concepto

La sucesión apostólica parece una especie magia que pasó de una generación a otra pero no lo es. Cristo y los 12 apóstoles la transmitieron a la siguiente generación de obispos de la naciente comunidad cristiana primitiva que los sucederían en la tierra, que serían guardianes del legado que luego fue transmitido a la siguiente generación, etcétera. Este legado es el cúmulo de verdades que -estén o no en nuestro Nuevo Testamento bíblico- continúan propagándose hasta nuestros días. Por lo que la sucesión apóstolica implica la función de proteger intacta toda esta verdad o legado, para que no sufra corrupciones, y transmitirla fielmente a la iglesia y a la siguiente generación, sin malas interpretaciones.

Juan Pablo II, como Papa, reicibió de los obispos y Papas predecesores este legado, como sucede con todos los Papas e incluso con los patriarcas. Una sorprendente declaración de Juan Pablo II fue que dijo que hay comunidades protestantes o de esas denominaciones no-católicas que poseen la sucesión apostólica. Su interacción con esas comunidades lo ayudó a valorar y apreciar esa realidad. Por supuesto de seguro no se debe haber estado refiriendo a todas las comunidades no católicas. Las hay muy sectarias en su nivel más básico. Una observación cuidadosa y profunda mostraría que todas las comunidades y pastores o líderes no presentan correctas y adecuadas apreciaciones de la verdad, y por tanto de Cristo. Hay terribles malformaciones de óptica espiritual en muchos líderes y creyentes, que les impiden ver al Dios de gracia y misericordia. Entonces no les ha quedado otro camino que creerse un Dios cuya presencia es fabricada, y que es legalista, que solo existe para juzgar y condenar, y que no prima en él la misericordia. Es realmente lamentable. El Papa Francisco en su Evangelii Gaudium o La Alegría del Evangelio se dirige a gente tanto del catolicismo como fuera de este al problema tan serio que representa una presencia de Dios fabricada en las personas. Cristo es quien quiere venir a manifestarse a nosotros y no podemos obligarlo a que se manifieste por nuestras fuerzas o métodos. Otra indicación papal ha sido igualmente contundente: Dios no es católico.

No creo sana la interpretación que han adoptado y siguen sosteniendo muchos católicos acerca de las implicaciones de la sucesión apostólica. Creo que es una deformación. En cierta iglesia luterana, un hermano católico quiso tomar la Eucaristía, que es abierta y no se le impide a nadie venga de la denominación o grupo que venga, y el otro hermano católico que acompañaba a este le dijo: nosotros no podemos tomar esa Eucaristía, e incluso otro hermano católico afirmó: No la debemos tomar en la iglesia luterana porque esa denominación no tiene la Sucesión Apostólica. Vea usted amable lector, cuanto falta por madurar y aceptar la idea del santo Papa polaco. Es menester que observemos una comunidad antes de hacer un juicio de esa índole sobre la misma, tal como nos ejemplificó Wojtyla.

No somos Open mind, somos Open heart. Un corazón abierto a la verdad y al pobre, al desvalido, al despreciado, al rechazado, al subvalorado. Aquí nadie es más santo que nadie por pertenecer a esta o aquella denominación. Eso es el Evangelio, y la Sucesión apostólica se basa en su nivel más básico en ello, primordialmente, disculpe el énfasis. Excluye todo sectarismo. Hermano o hermana católica, hermano o hermana protestante, hermano o hermana evangélica o no católica, exclúyalo usted también, por favor. Seamos uno como Cristo y el Padre Celestial. Uno.

4 respuestas a “El Papa y la verdadera sucesión apóstolica”

    • Ecumenismo es un movimiento exclusivamente cristiano, no se hace ecumenismo con otras religiones fuera del cristianismo. Gracias por su llamado de atención, es muy válido porque muchos confunden los dos términos y la línea que los divide. Es un orgullo para un verdadero cristiano ser ecuménico.

      • Estoy en desacuerdo total con el «ecumenismo». Eso no tiene nada de cristiano pues el cristianismo se sustenta sobre dos grandes bases: amor y unidad. Y ambas cosas escacean en el ecumenismo. El cristianismo verdadero no se trata de «unidad de religiones» sino de «unidad de mente y sentimientos». Según plantea
        1Co 1:10 Os ruego, pues, hermanos, por el nombre de nuestro Señor Jesucristo, que habléis todos una misma cosa, y que no haya entre vosotros divisiones, sino que estéis perfectamente unidos en una misma mente y en un mismo parecer.

        Salu2

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