Tadeo era primo de Jesucristo y tiene una carta en el nuevo testamento, que es conocida como Judas o San Judas.
Parece que a Jesucristo no le importó que fueran familia. A pesar de eso lo eligió como su discípulo y apóstol. El nepotismo no era delito para ÉL, y sin embargo ÉL es el Señor. Pero para abordar el tema del nepotismo necesitaríamos otro espacio más propicio.
Lo que importa es que la humildad de San Judas era verdadera. Nunca se le observó poniendo su parentesco con el Salvador como un motivo de vanagloria.
María, la madre del Salvador, también es humilde. Unos piensan aceptar que Tadeo es un apóstol de Dios con un valor muy grande pero no desean aceptar que María es la madre de Dios con un valor muy grande igualmente. Quien lee el canto de María en el libro de Lucas 1,46-55 y todas las declaraciones de la palabra que la describen a ella como persona, se lleva una impresión muy positiva de ella, y no importa que sea de la misma familia terrenal de Cristo, Cristo la ha elegido igual que a Tadeo.



